Aintas

CIERRES MECÁNICOS

Los 4 tipos de fallos en los cierres mecánicos que debes conocer

Los cierres mecánicos están constituidos básicamente por un elemento fijo y otro rotario, en donde un elemento cuenta con una cara selladora de contacto de un material blando, para desgaste, como por ejemplo el carbón, y el otro posee una cara constituida de un material más duro.

Estos dispositivos están diseñados para no admitir fugas hasta que se gaste la cara blanda, sin embargo, se ha encontrado que en más del 85% de los casos los cierres mecánicos empiezan a presentar fallos mucho antes de haber cumplido su vida útil.

Por lo general, los fallos en todos los cierres mecánicos se derivan de las mismas causas. En este caso, la tarea principal es determinar cuál es la causa en concreto y tomar las acciones correctivas pertinentes para aprovechar al máximo la vida útil del dispositivo. Ahora bien, podemos enmarcar todos los fallos en los cierres mecánicos dentro de cuatro grandes categorías.

  1. Apertura de las caras.

El eje y el cierre mecánico se encuentran en constante movimiento, esto quiere decir que si por cualquier motivo algo interfiriere con este movimiento o provoca que el cierre se adhiera al eje las caras se abren.

Al momento que esto ocurre, los sólidos en suspensión penetran las caras lapidadas y cuando se cierran; los sólidos se depositan en la cara blanda de tal manera que actúan como partículas abrasivas que llegan a desgastar la cara más dura del dispositivo. Es posible que las caras se abran con un producto limpio sin sólidos presentes, en este caso se establece que el dispositivo está dejando pasar vapores.

Por estas razones, antes de la instalación es necesario verificar la tolerancia admitida para el tipo particular de cierre mecánico a colocar, la desviación radial del eje, los ajustes finales del impulsor y la posición de las placas de apoyo.

  1. Daños físicos por altas temperaturas.

Los aumentos de la temperatura en las caras del cierre mecánico pueden generar una falla del elastómero debido a que esta pieza es sensible al calor; también pueden cambiar la condición del líquido bombeado en la zona del sello, lo cual aumentaría la tasa de corrosión o provocaría cristalización.

En ciertos tipos de cierres mecánicos, el calor generado puede llegar a deteriorar las caras. Los materiales revestidos se pueden expandir y separase del material base de tal forma que se agrietan; o igualmente las caras pulidas en los cierres ante altas temperaturas se pueden desnivelar o distorsionar generando fugas.

Otra condición que afecta a los cierres mecánicos es si el calor generado propicia la expansión del eje modificando su diámetro y longitud de instalación, de tal forma que pueda interferir con el movimiento libre del cierre. 

  1. Deterioro de los materiales por selección inadecuada

Si para la selección del dispositivo ciertos factores fueron omitidos o no se tomaron correctamente, como el calor o la aplicación de un limpiador o disolvente en las líneas; puede causar el deterioro de los materiales en los cierres mecánicos.

Al evaluar la disposición de cualquier tipo de cierre mecánico es necesario considerar la proximidad del elastómero con las caras del dispositivo, así como la compatibilidad del líquido con los materiales de construcción del componente fijo, rotatorio, elastómero y resortes.

De no tomarse en cuenta estos factores puede ocurrir que el elastómero se hinche, el carbón se comporte como una esponja, el metal presente corrosión, la ruptura de los resortes, el desplazamiento sobre el eje de los tornillos prisioneros o que el revestimiento pueda salirse de las caras del dispositivo.

  1. Instalación incorrecta del cierre mecánico

Si durante la instalación del cierre mecánico se comenten errores, esto puede generar la aparición de fugas. Entre estos errores se tiene la toma incorrecta de mediciones al momento de instalar el elemento rotatorio. Las causas de ello son múltiples como el movimiento de la camisa al ser ajustado el impulsor, el cambio del espesor de la junta o que el responsable no comprenda completamente las instrucciones para la instalación del dispositivo.

Es necesario evaluar los cambios de graduación cuando se ajusta el impulsor. En la mayoría de las bombas de tipo impulsor abierto se establecen tres cambios para el ajuste del cierre mecánico; en la instalación inicial, como resultado de una expansión térmica y para compensar el desgaste del impulsor.

Otro error muy común es el daño a las caras. Esto puede ser a raíz de una manipulación equivocada, un ajuste excesivo de la brida, la aplicación incorrecta de un lubricante sobre la cara o que estas se encuentren empaquetadas de forma inadecuada. De la misma forma, el elastómero puede sufrir daños si se emplea un lubricante incorrecto, no se han removido las marcas de los tornillos prisioneros anteriores o la camisa es sumamente delgada generando la distorsión al momento que se ajuste el tornillo prisionero.

Entonces con base a estas cuatro categorías podemos establecer que la  revisión cuidadosa del equipo, una selección del tipo de cierre mecánico adecuado considerando los materiales, una instalación apropiada tomando en cuenta el ajuste del impulsor, así como la aplicación de controles ambientales de operación satisfactorios; permitirán el bien funcionamiento del dispositivo hasta el momento que la cara blanda se desgaste completamente; es decir se tendrá un máximo aprovechamiento de su vida útil.

Posts relacionados